ÉVER, EL JUGUETE RABIOSO
No es casual que haya nacido en la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe, el histórico "granero" del fútbol de Argentina. No es casual que, siendo muy pequeñito, cuando defendía la descolorida camiseta del Alianza Sport en la liga infantil de su ciudad natal se haya tenido que enfrentar a un tal Lionel Andrés Messi, el máximo talento del Grandoli, el archirrival de su equipo. Tampoco es casual que su familia, a base de mates y tortas fritas, alimentaran y custodiaran su temprano amor por la pelota. No debe sorprendernos que sea "el hermano del medio", entre Luciano y César -por un lado-, y Brian y Emiliano, por el otro. Al fin y al cabo, él convierte en todo un arte eso de jugar en el medio. A los que saben ver cuando las cosas aún no son evidentes tampoco sorprendió que un buen día, cuando nuestro protagonista tenía apenas 12 años, llegara un emisario desde la capital para que asistiera a una prueba en el Boca Juniors.
La vida de Éver Maximiliano David Banega no nos permite pensar en la intervención de la casualidad. Con apenas 19 años, el dorsal 24 de Boca es uno de los puntales del equipo subcampeón del Torneo Apertura 2007 en la Argentina. La desgarbada figura del volante central, comenzó a entrenar con el primer equipo en el 2006, cuando Alfio Basile llevaba las riendas del equipo "xeneize". La llegada de Miguel Angel Russo como entrenador de Boca le garantizó un lugar fijo en el once inicial de la escuadra azul y oro. El segundo semestre de 2007, durante el cual Juan Román Riquelme estuvo desterrado en el Villarreal, sirvió para que Banega se adueñara de la línea central de Boca, territorio dentro del cual se convirtió en mucho más que un volante de contención.
No es nada casual que siendo tan joven ya haya ganado la Copa Libertadores 2007 con su club, y el Mundial Sub 20, jugado este mismo año en Canadá, con la selección argentina.
El pasado fin de semana la Juventus puso 15 millones de euros sobre la mesa para llevarse ya mismo a Ever a Turín. Mientras escribo éste post, el Valencia ha prometido a Boca un millón más que la "Vecchia Signora", y parece que está muy cerca de quedarse con la ficha del joven mediocentro argentino.
Como supo hacerlo en su momento Fernando Gago, Banega ha demostrado que aún siendo un casi adolescente, tiene la capacidad, el talento y el temple para poder ponerse al hombro a un equipo grande como Boca. Las dos novias que le han salido en Europa tienen -aparentemente- planes distintos para él. La Juve le asegura una carrera de fondo, quizás con una escala en algún otro equipo de la Serie A, jugando como cedido, para luego vestir de negro y blanco e ir entrando de a poco en el once titular. Desde el Valencia la oferta para Éver Banega suena bastante más tentadora, aunque conlleva mayores riesgos. Hace pocos días, el presidente del equipo de la capital del Turia, Juan Bautista Soler, prometió a sus aficionados y a la prensa local el fichaje de una figura de renombre mundial. Por lo que ha trascendido, las negociaciones entre el Valencia y Boca están muy avanzadas, y el propio jugador ha admitido que la oferta "che" le atrae más que la de la Juventus. El Valencia necesita apagar un incendio y Banega llegaría para ser uno de los bomberos de Koeman. El rosarino sería, entonces, uno de los inquilinos de Mestalla para ocupar, ni más ni menos, el lugar que deja vacante David Albelda tras la poda de históricos efectuada por el entrenador holandés.
No me cabe ninguna duda de que Banega es una de las figuras emergentes del fútbol mundial. Parafraseando el título de la gran novela de Roberto Arlt, Éver es un "juguete rabioso", una joya que se revuelve en contra de la mediocridad y la chatura que a veces impera en la liga argentina. Cerebro y talento. Hambre y rebeldía. El volante se juega en su probable salto sin red a un grande de la liga española como el Valencia una carta muy importante. En los últimos pases de jugadores jóvenes llegados desde Sudamérica ha quedado demostrado lo importante que es dar a los nuevos talentos el famoso "año de adaptación" al campeonato local. Sergio Agüero, Robinho e incluso Matías Fernández son prueba de ello. La prisa de Banega y su entorno por llegar y consolidarse en un campeonato de primer nivel como el español puede constituir -en el corto y mediano término- un escollo en la carrera del jugador. Éver ya ha quemado etapas en el fútbol argentino, con su meteórico arribo al primer equipo de Boca. Acostumbrado a pasar de pantalla en el vídeo juego del fútbol de primera, el rosarino puede encontrar un ambiente hostil en la olla a presión del Valencia.
Ariel.
Lo nuevo no puede ser bueno... aún
Hace 1 año

