No es solo una mala rima (que lo es). Es la constatación fáctica de que los Borrachos del Tablón, el grupo de ultras más letal y mejor organizado de Argentina está íntimamente vinculado con la dirigencia de uno de los equipos más populares de América Latina, el Club Atlético River Plate.
Lo que hasta ahora había sido negado por activa y por pasiva por las principales autoridades de la entidad argentina, presidida por José María Aguilar, comienza a derrumbarse tras las declaraciones de Hugo Slipak -integrante del Consejo de Fútbol y vocal de la Comisión Directiva de River- quien hoy debió admitir que Juan Slipak (su hermano) fue uno de los principales protagonistas de los gravísimos incidentes protagonizados en el estadio de Vélez el domingo pasado, en el enésimo capítulo de la lucha intestina de los peso pesado de los Borrachos del Tablón para hacerse con el poder de la barra brava millonaria.
El Slipak dirigente tuvo que decir que sentía "un dejo de vergüenza" (sic) por el hecho de que el Slipak ultra fuera su hermano. "Sé que mi hermano iba a la popular (el sector de la gradería más económico, donde habitualmente habitan los Borrachos del Tablón), nada más que eso. La vida particular de él la desconozco" remató Hugo Slipak a la agencia de noticias DyN (Diarios y Noticias).
Juan Slipak, el pasado domingo en el Estadio de Vélez
Juan Slipak fue identificado dentro del grupo de ultras que participaron el pasado domingo de una descomunal gresca entre facciones enfrentadas de los Borrachos del Tablón en las tribunas del José Amalfitani, donde media hora más tarde River jugó como local ante Arsenal de Sarandí. Este Slipak dirigente no es un personaje menor dentro de la estructura política de River. Fue tesorero del club durante el primer período presidencial de Aguilar, sigue siendo un integrante del "círculo íntimo" del mandatario millonario, por si fuera poco, está siendo investigado por la justicia argentina, tras la denuncia por estafa de uno de los empresarios europeos que participó de la llegada de Maxi López al Barcelona. El damnificado asegura que el Slipak dirigente lo estafó en casi medio millón de euros, y que parte o la totalidad de ese dinero podría haber ido a parar a los Borrachos del Tablón, para beneficio del Slipak ultra y sus secuaces.
Los Borrachos del Tablón nacieron en la década de los '70, cuando el fenómeno de la violencia en los estadios de fútbol prácticamente no existía en Argentina. Comenzaron a ser noticia por los hechos violentos que protagonizaban a mediados de los '80, y desde los '90 -con la caída de José Barritta como máximo líder de la 12, el grupo radical de seguidores de Boca Juniors- pueden ser considerados como la barra más peligrosa del país.
Desde hace años, los Borrachos eran comandados de manera pacífica por Alan Schlenker y Adrián Rousseau (ambos empleados y/o directivos de menor rango de River). Pero el año pasado, por diferencias económicas entre las facciones que responden a ambos capos, estalló la sangrienta guerra por el poder del grupo, que aún -como comprobamos el pasado fin de semana- no ha concluido.
El lector incauto se podrá preguntar qué tipo de disputa económica puede existir en el seno de una banda criminal como la que constituye el núcleo duro de los Borrachos del Tablón. La respuesta está en la enorme cantidad de dinero que manejan grupos radicales como este, que se financian (de acuerdo con informes policiales y periodísticos que, por supuesto, nunca se han podido probar de manera fehaciente) con la venta de drogas, la reventa de entradas para los partidos de fútbol (y para la enorme cantidad de conciertos que se llevan a cabo en el Estadio de River, el principal escenario de Argentina para espectáculos masivos), por los honorarios que perciben cada vez que son requeridos como "fuerza de tareas" de distintas agrupaciones políticas, y la extorsión a entrenadores y jugadores del primer equipo, quienes deben efectuar donaciones para no ser insultados durante los días de partido por parte de la afición riverplatense, y para "comprar" la seguridad que el apoyo de un grupo tan violento puede dar a los integrantes de la plantilla millonaria.
El comienzo de esta guerra intestina tiene una fecha concreta de inicio, el 8 de Agosto de 2007, día en el que Gonzalo Acro, la mano derecha de Rousseau, fue asesinado.
Desde el inicio de su gestión el presidente José María Aguilar negó rotundamente tener algún tipo de vinculación con los hinchas violentos de River. Incluso el pasado domingo, tras la sangrienta refriega vivida en el barrio de Liniers, uno de los hombres fuertes del club volvió a desmentir cualquier tipo de nexo entre la dirigencia del club de Núñez y los Borrachos del Tablón. Los dichos de Hugo Slipak conocidos en el día de hoy dejan en evidencia (una vez más, pero esta vez en grado superlativo) a la gestión Aguilar, cada vez más comprometida y cada vez más rehén de una banda criminal como los Borrachos del Tablón.

