A esta altura del día ya no es ninguna noticia: Liga de Quito se coronó esta madrugada como el nuevo campeón de la Copa Libertadores de América 2008.
Estoy seguro que todos los que visitáis a menudo este blog ya estáis al corriente de que los 90 minutos iniciales de la segunda final de anoche finalizaron con un marcador de 3-1 en favor del Fluminense (con un hat trick de Thiago Neves, que estuvo absolutamente genial, especialmente en la primera mitad). Ese resultado igualaba al 4-2 que habían otenido los ecuatorianos en la primera final jugada en Quito una semana atrás.
Inmediatamente después se disputaron dos tiempos suplementarios de 15 minutos cada uno, que finalizaron sin goles.
El partido tuvo cuatro nombres propios: Thiago Neves y el lateral izquierdo Júnior César (un increíble jugador, algo veterano quizás para dar el salto a Europa, pero que ayer ha recordado al mejor Roberto Carlos). En el campeón, ha presentado sus credenciales de gran jugador el nuevo refuerzo del Getafe, Joffre Guerrón. Y mención aparte para el veteranísimo portero José Cevallos, factor determinante de la consagración de la Liga en la definición por penaltis.
Hace mucho tiempo que no se juega una serie final tan intensa y tan disputada como la que han protagonizado el Fluminense y LDUQ.
Lamentablemente para los seguidores del Tricolor el mal fario sigue persiguiendo al equipo carioca, que -pese a haber sido el mejor equipo de todo el torneo hasta llegar a esta final frente a los ecuatorianos- se queda con un regusto muy amargo, muy frustrante.
En el vértigo que envuelve al fútbol sudamericano no debería quedar en el olvido el buen juego que plasmó el equipo entrenado por Renato Gaúcho: un plantel plagado de jugadores con futuro europeo, como el brillante Thiago Neves, el volante de contención Arouca, el todoterreno Cícero, el central Thiago Silva, y hasta el portero Fernando Henrique.
Y en Liga de Quito? Qué decir de la gesta que ha conseguido el Patón Bauza y sus jugadores? Liga de Quito -más allá de lo que hasta ahora había hecho la selección nacional- ha puesto definitivamente a Ecuador en el mapa futbolístico internacional.
La Copa Libertadores ganada por la Liga -merecidísima, aunque los Albos no hayan desplegado un juego tan interesante como el del Fluminense- marca un hito en Sudamérica. Confirma que tenemos que volver a definir nuestra forma de analizar el fútbol de esa parte del mundo. Por supuesto, Brasil y Argentina continúan siendo las mayores potencias de la región, pero su margen de superioridad se ha reducido sensiblemente en los últimos años. El fútbol en aquella latitud -en definitiva- se ha equiparado, igualado (pese a la crisis económica, en mi opinión se ha equiparado elevando en líneas generales su calidad).
En estos momentos, salvo en Perú y Bolivia, hoy por hoy encontramos equipos y selecciones de calidad en el resto de los países integrantes de la CONMEBOL, algo que -creo- nunca antes había ocurrido.
Liga de Quito no aporta nada nuevo desde el punto de vista táctico: no es el Sao Paulo de los '90 de Telé Santana; no es el Boca de Carlos Bianchi; no es el Colo Colo de Claudio Borghi; no es el River de Bambino Veira; ni es cualquiera de los anteriores grandes campeones que dejaron huella en la historia de la Libertadores.
El saldo que nos deja Liga de Quito es otro, distinto al táctico. Lo que LDUQ ha conseguido es desmitificar una vez más los preconceptos. Un equipo de trabajadores, de atletas, de desconocidos y ninguneados (sobre todo por los jugadores del Fluminense en las horas previas al inicio de la final) ha vencido al jogo bonito (bellísimo en algunos momentos, en especial en la semifinal ante Boca) de un equipo preciosista como el Fluzâo. El "Sí, se puede!" que abanderó a la selección ecuatoriana en las últimas dos eliminatorias mundialistas ha impregnado la blanquísima camiseta de la Liga, y ha abierto la puerta a las ilusiones de otros equipos y campeonatos sobre los cuales aún pesa (injustamente, claro) el prejuicio, como por ejemplo los de México y Venezuela.
Pocos jugadores de Liga de Quito llegarán a Europa, más allá de Dinamita Guerrón, a quien en pocas horas veremos con la camiseta del Getafe. Quizás Luis Bolaños cuente con alguna chance de hacerlo. Y -tal vez- Claudio Bieler también en algún momento cruce el charco.
La Liga -y el resto de los equipos de Ecuador- tienen ahora por delante el gran desafío de no ser una anécdota y de confirmar que el fútbol de ese país ha llegado para quedarse en el Olimpo de las potencias sudamericanas.
Por el fútbol ecuatoriano, por Edgardo Bauza, por Liga de Quito y sus jugadores campeones de América, salud!
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