Pero que Francescoli saliera a escena acompañado nada más y nada menos que por Zinedine Zidane era algo que seguramente no entraba en planes de nadie. A nadie debe asombrarle esta unión del goleador uruguayo y del genio francés. Zidane jamás ha ocultado su devoción por Francescoli, que se inició cuando Enzo vistió la camiseta del Olympique de Marsella, el equipo de toda la vida de Zizou. A tal grado llega la admiración del ex capitán de la selección francesa por "el Príncipe" que bautizó a su primer hijo con el nombre de pila del uruguayo, Enzo. Jugadores tan grandes como Francescoli a veces pueden conseguir cosas -a priori- imposibles para los simples mortales, como que Zinedine Zidane se pegue una paliza de 15 horas de avión solo para presentar la camiseta de tu equipo. Para el uruguayo, Zizou y River, en este caso, "impossible is nothing".
ZORPREZA Y MEDIA
Publicadas por latitudfutbol.net | 8:37 p. m. | Bernd Schuster, Boca, Diego Maradona, Enzo Francescoli, River, Zinedine Zidane | 6 comentarios »Pero que Francescoli saliera a escena acompañado nada más y nada menos que por Zinedine Zidane era algo que seguramente no entraba en planes de nadie. A nadie debe asombrarle esta unión del goleador uruguayo y del genio francés. Zidane jamás ha ocultado su devoción por Francescoli, que se inició cuando Enzo vistió la camiseta del Olympique de Marsella, el equipo de toda la vida de Zizou. A tal grado llega la admiración del ex capitán de la selección francesa por "el Príncipe" que bautizó a su primer hijo con el nombre de pila del uruguayo, Enzo. Jugadores tan grandes como Francescoli a veces pueden conseguir cosas -a priori- imposibles para los simples mortales, como que Zinedine Zidane se pegue una paliza de 15 horas de avión solo para presentar la camiseta de tu equipo. Para el uruguayo, Zizou y River, en este caso, "impossible is nothing".
CINCO COSAS QUE NO FUERON EN EL VERANO ARGENTINO
Humberto Suazo no fichó por Independiente: El gran delantero chileno reculó y se quedó en el Monterrey, ahora entrenado por Ricardo La Volpe. El "Rojo" de Avellaneda pasó de casi tener una dupla delantera de ensueño, conformada por el tándem Germán Denis - Humberto Suazo, a estar a punto de tener que quedarse "con lo puesto", ya que el goleador argentino sigue estando en la mira de varias entidades europeas, aún en estas últimas horas de apertura del libro de pases en Europa.
En Boca no estalló ninguna bomba: El cóctel propuesto por la novel gestión de Pedro Pompilio al mando de un club como Boca a principios de Enero era -en teoría- absolutamente explosivo: Juan Román Riquelme vetó a casi todos los nombres que sonaban como posibles reemplazantes del entrenador Miguel Angel Russo y dijo que a la mayoría de sus compañeros les faltaba "hambre futbolístico"; Lucas Castromán, un volante ofensivo que se fue del América y de Vélez envuelto en varios escándalos de indisciplina, llegó a Casa Amarilla y encendió todas las alarmas de sus nuevos compañeros; Martín Palermo reclamó para sí el liderazgo y el reconocimiento de sus compañeros como referente del vestuario "xeneize" (su enfrentamiento con Riquelme en temporadas anteriores fue notorio); Diego Maradona se alejó de su cargo "ad honorem" de Director Deportivo de Boca, enojado por la designación de Carlos Ischia como entrenador del equipo; y el ex presidente Mauricio Macri dijo que la repatriación de Riquelme había sido una operación "arriesgada" y que él jamás se hubiera desprendido en este momento de Ever Banega.
Tras no haber podido ganar el Mundial de Clubes en Japón cualquiera de estos elementos podrían haber desatado una auténtica guerra intestina en el seno de la plantilla de Boca. Sin embargo, nada de esto pasó, y la victoria del sábado pasado ante River parece haber transformado al equipo en una auténtica piña.
El 3-3-3-1 de Simeone no ha aparecido: Quizás el error de "el Cholo" fue el hecho de haber anunciado públicamente este nuevo dibujo táctico para River. En todos los partidos anteriores el clásico ante Boca este esquema brilló por su ausencia. En los diez primeros minutos del derbi jugado en Mar del Plata, el 3-3-3-1 brilló en los pies de los cuatro atacantes "millonarios". Pero solo fueron diez minutos. El dibujo que tiene en la cabeza Simeone requiere que todos sus jugadores, sobre todo los que ocupan las bandas, estén al máximo de su capacidad física. Hasta ahora, River está en deuda en ese aspecto.
San Lorenzo amenazó con montar una galaxia nostálgica y millonaria: Ramón Díaz se esfuerza, con el dinero del presentador de televisión Marcelo Tinelli y de un fondo de inversión, estaba dispuesto hace un mes a repatriar a varias ex glorias de River -su equipo de toda la vida- también pretendidos por el club del barrio de Núñez. Primero fue Diego Placente, que sí llegó desde el Celta de Vigo, y que demostró un sorprendente buen nivel en los primeros duelos estivales. Luego fue Marcelo Gallardo, que no era tenido en cuenta por el entrenador del PSG Paul Le Guen, y que fue tentado por San Lorenzo y River para regresar a Argentina, y por el DC United de los Estados Unidos. "El Muñeco", poseedor de un pie finísimo, decidió llevarse su fútbol a la MLS. Y el último capítulo de este culebrón tiene por protagonista a Andrés D´Alessandro: el jugador parecía tener las puertas abiertas para irse del Zaragoza, y River y San Lorenzo mostraron su interés. River -sin dinero- quería una cesión, algo que fue rechazado por el equipo "maño". San Lorenzo aportó casi 3 millones de euros para quedarse con el 70% de la ficha de "el Cabezón" y todo estaba casi hecho, pero ahora el equipo español, a un par de horas para el cierre del libro de pases, pide un millón de euros más. De momento, y en palabras del manager del jugador, Gustavo Mascardi, las negociaciones "están trabadas".
Racing prometía no volver a repetir errores: Pero, lamentablemente, como ya es costumbre en Argentina, "la Academia" vuelve a ser noticia en signo negativo. Jugadores a los que se les adeuda mucho dinero y que deciden abandonar el club sin más, un entrenador que tiene preparada su carta de renuncia y que puede presentarla en cualquier momento, y una empresa que gerencia el fútbol profesional de Racing que busca vender o traspasar el auténtico clavo ardiendo que es el equipo celeste y blanco que esta temporada, por si fuera poco, está complicado con el promedio del descenso y deberá batallar para no perder la categoría.
TRISTE, SOLITARIO Y FINAL
Con irreverencia, nos apropiamos para éste post del título de una gran novela del desaparecido escritor argentino Osvaldo Soriano (un gran futbolero, hincha de San Lorenzo de Almagro). Milan acaba de derrotar en el Estadio Internacional de Yokohama a Boca Juniors, en el partido final del Mundial de Clubes de la FIFA 2007, por 4-2.
El resultado es inapelable, imposible de objetar. En la primera mitad el equipo "xeneize" hizo un buen partido, con un notable trabajo de sus volantes, en especial de Ever Banega y Sebastián Battaglia, y con un gran despliegue de Rodrigo Palacio, que tuvo a maltraer a la zaga "rossonera" durante muchos minutos. Pero eso fue todo. El Milan fue bastante más que el equipo argentino, con una figura superlativa: Ricardo Izecson dos Santos, "Kaká".
De nada sirvió la enjundia de Hugo Ibarra, ni la generosidad y la ubicuidad de Martín Palermo.
La garra del equipo de la Ribera, eso de ganar "a lo Boca", no surtió efecto. No pudo estar presente sobre la grama de la cancha del Yokohama Marinos.
Boca terminaba el 2006, entrenado por Ricardo La Volpe, perdiendo la final del Apertura 2006 en manos de Estudiantes de La Plata. En el primer semestre de 2007, con la llegada de Riquelme y Miguel Angel Russo como entrenador, el equipo argentino ganó la Copa Libertadores. Pero ese fue el único punto alto de "la mitad más uno" en ésta temporada. En el segundo semestre de éste año, Boca quedó eliminado en la Copa Sudamericana, y vio cómo Lanús se quedaba con el Torneo Apertura de éste año. Salvo la Libertadores, el equipo "azul y oro" tiró todas las oportunidades de ganar algo en éste año.
En las horas previas a la final ante el Milan volvieron a aflorar los rumores que colocan a Miguel Angel Russo fuera de Boca en la temporada 2008. Nuestros colegas de Radio La Red de Argentina, tras finalizar el partido, indicaron que en las últimas horas emisarios del club de Buenos Aires se entrevistaron con Guillermo Barros Schellotto, actual jugador del Columbus Crew de la liga de Estados Unidos, para que regrese a Argentina como director técnico de uno de los equipos más importantes de Sudamérica.
Guillermo ha sido, como jugador, uno de los mayores ídolos de la afición "xeneize", apenas por detrás de Diego Maradona en las preferencias de los seguidores boquenses.
También, como siempre, Carlos Bianchi suena como posible reemplazante de Russo.
Es muy probable que la situación se defina en la próximas horas. Quizás hoy mismo, mientras avance el día, tendremos alguna precisión más sobre éste tema.
Triste... ver a un gran goleador como Martín Palermo llorando en el centro del Estadio de Yokohama mientras el Milan regalaba a su afición la vuelta de honor.
Solitario... Miguel Angel Russo, un buen entrenador que tomó el camino al túnel de vestuarios sin compañía, separado de sus jugadores, como -quizás- un presagio de lo que se podría anunciar.
Final... Da toda la sensación de que Boca ha llegado a un final de ciclo. Se mantendrán algunos jugadores indiscutibles, como Palermo, Palacio y Banega, más el fichaje estrella de Riquelme, pero el equipo de la Ribera tendrá que cambiar (de mentalidad y de efectivos) para volver a ser uno de los conjuntos más ganadores del mundo en los últimos años.
Ariel.
LA FINAL DE LA LÓGICA
Por todos es sabido que la final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA la disputarán el próximo domingo en la ciudad japonesa de Yokohama el campeón de la Copa Libertadores de América del 2007, el Club Atlético Boca Juniors, de Argentina, y el italiano A.C. Milan, vigente ganador de la Champions League.
Como siempre, y hasta que el representante de turno de América del Norte, África, Asia u Oceanía digan lo contrario, el club “campeón del Mundo” será sudamericano o europeo.
A priori, el único equipo que parecía tener chances de disputar a argentinos e italianos una plaza en la final era el Pachuca de México, pero la pronta eliminación de "los Tuzos" en manos del campeón africano dejó todo en manos del campeón de Europa y el campeón de Sudamérica.
Ninguno de los dos equipos ha hecho demasiado hasta ahora en éste Mundial de Clubes: Boca llega a la final tras derrotar en semifinales al Etoile Sportive de Túnez por 1-0, con un gol conseguido a los 36 minutos de juego por Neri Cardozo. El equipo de Miguel Angel Russo jugó casi media hora con 10 efectivos, tras la expulsión del volante colombiano Fabián Vargas.
La performance del Milan no fue mucho mejor: al equipo italiano le costó 68 minutos poder doblegar con un gol del incombustible Clarence Seedorf por 1-0 al Urawa Red Diamonds de Japón.
Como si se hubieran reservado todo su potencial para la final, argentinos e italianos llegan al partido decisivo habiendo dejado hasta el momento lo mímimo indispensable sobre el terreno de juego.
Por éstas latitudes la realidad del Milan en la Serie A y en sus compromisos europeos son más que conocidas. La actualidad de Boca quizás sea más distante. Como el equipo europeo, Boca tiene algunos veteranos que -en teoría- ya han superado su fecha de caducidad, pero que de momento son irreemplazables, como Martín Palermo y Hugo Ibarra. Además, el campeón de la Libertadores cuenta con un portero muy solvente (Mauricio Caranta), dos jugadores de calidad superlativa en sus respectivas posiciones (Claudio Morel Rodriguez y Neri Cardozo), una joya en el medio campo (Ever Banega) y un atacante que -pese a su irregularidad en el último año- puede ser desequilibrante y mortal para la defensa rival (Rodrigo Palacio).
Analicemos las actuaciones que han tenido en las finales de la Copa Intercontinental (la precursora del Mundial de Clubes) “xeneizes” y “rossoneri” a lo largo de los años.
Comenzamos con el Milan y su historial de enfrentamientos ante campeones de la Libertadores:
- En 1963, el conjunto lombardo tuvo como rival en su primera final Intercontinental al Santos de Brasil. Por esa época, la Copa se definía mediante un doble partido:
En San Siro, los italianos se impusieron por 4-2. En la revancha jugada en el Maracaná de Río de Janeiro los brasileños se impusieron por el mismo marcador. El tercero –y definitivo- encuentro también se jugó en el coliseo carioca, y el marcador final fue un 1-0 a favor del conjunto de Vila Belmiro, que se consagró campeón.
- Seis años más tarde, en 1969, la escuadra milanista se coronó por primera vez campeón del Mundo. En la primera final, el representante italiano derrotó por 3-0 a Estudiantes de La Plata, de Argentina. En el segundo partido, jugado en La Bombonera de Buenos Aires, el equipo “pincharrata” se impuso por 2-1, aunque quien se llevó la Copa fue el Milan.
- La tercera final Intercontinental para la escuadra del Norte de Italia se jugó en 1989 a partido único en el Estadio Olímpico Nacional de Tokio. En ese partido, el A.C. Milan se coronó por segunda vez campeón en su historia al derrotar por 1-0 al Atlético Nacional de Medellín, de la liga colombiana.
- Un año más tarde, en 1990, los milanistas repetirían triunfo al vencer en la capital japonesa al Olimpia de Paraguay, por 3-0.
- En 1993 cambió la suerte para el equipo italiano. En esa final cayó por 3-2 ante el Sao Paulo. - En 1994, el Milan fue derrotado por 2-0 por el Vélez Sarsfield de Argentina.
- En 2004, en un antecedente directo del partido de éste domingo, el equipo de Silvio Berlusconi cayó ante Boca Juniors en la final de ese año jugado en la ciudad de Yokohama. El equipo argentino venció por 3-1 en la definición por penaltis, tras igualar 1-1 en la prórroga.
Y éste es el resumen de las finales jugadas por Boca ante los campeones de Europa:
- En 1977, la escuadra azul y oro igualó 2-2 ante el Borussia Mönchengladbach de Alemania en la primera final jugada en La Bombonera de Buenos Aires. En la revancha, disputada en el Wildpakstadion de Karlsruhe, el equipo argentino venció a domicilio por 0-3 y se quedó con su primera Copa Intercontinental.
- Boca debió esperar 23 años (hasta el 2000) para poder disputar una nueva final ante el ganador de la Champions. En un partido jugado ante el Real Madrid, el conjunto de la ribera ganó por 2-1.
- En el 2001, los argentinos llegaron a Tokio para disputar la Copa Intercontinental ante el Bayern Munich alemán, que derrotó a los “xeneizes” por 1-0.
- En 2003, como ya comentamos, Boca ganó al Milan en Yokohama en definición por penaltis por 3-1, tras haber igualado en tiempo extra 1-1.
El partido que jugarán el domingo Milan y Boca será la primera final de un Mundial de Clubes (no de una Copa Intercontinental) en la que no estará presente un equipo brasileño.
De hecho, los representantes de Brasil han ganado todas las finales de los Mundiales de Clubes disputados hasta el momento:
- En el 2000, en el primer experimento de la FIFA en éste sentido, el Corinthians ganó por 4-3 al Vasco da Gama en definición por penaltis, en la final jugada en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro.
- En el 2005, la segunda edición de la Copa Mundial de Clubes se jugó íntegramente en Japón, y el ganador fue el Sao Paulo, que en la final derrotó por 1-0 al Liverpool.
- Y el año pasado, en la final jugada en Yokohama, el Internacional de Porto Alegre venció por 1-0 al F.C. Barcelona.
La final del domingo es importante también porque deshará el quíntuple empate existente entre los equipos que hasta el momento han ganado en tres oportunidades la Copa Intercontinental.
Los cinco conjuntos “tri-campeones del Mundo” son el Milan de Italia, el Peñarol de Uruguay, el Real Madrid de España, el Boca Juniors de Argentina y el Nacional de Uruguay.
El Milan ha sido campeón en 1969, 1989 y 1990. Y se ha coronado subcampeón en 1963, 1993, 1994 y 2003.
El Peñarol se impuso en 1961, 1966 y 1982. El subcampeonato quedó en manos de los uruguayos en 1960 y 1987.
El Real Madrid fue campeón en 1998, 1998 y 2002. El subcampeón fue blanco en las ediciones de 1996 y 2000.
El Boca Juniors fue campeón en 1977, en 2000 y 2003. Y la única final que perdió fue la que jugó en 2001.
Y en Nacional ganó las ediciones de 1971, 1980 y 1988.
Ariel.



